Wednesday, February 18, 2009

I Remember Clifford

Había olvidado lo perfecto que es el tema I Remember Clifford. Esta presentación de 1958, con Lee Morgan a la trompeta, no le falta ni le sobra nada. I Remember Clifford la escribió el saxofonista Benny Golson en memoría del trompetista Clifford Brown. 



Tuesday, February 17, 2009

Sólo Silver puede repetir el mismo acorde una y otra vez y sonar espléndido una y otra vez

Revisando A Critic’s Guide To The 100 Most Important Recordings de Ben Ratliff (The New York Times) me entero que Horace Silver ha quedado fuera de dicha guía y ni su clásico Song For My Father (Blue Note 1964) fue considerado.

Sobre las listas top10, top100 ó top1000 siempre digo lo mismo: no sirven. Y hago lo de siempre: las busco. No me sorprende, los melómanos hemos emitido un juicio siempre y a cada paso. Todos le reconocen el primer puesto a Miles Davis y ningún Tenor se lo disputa a Coltrane. Además sabemos que Monk se elevó por encima de todos los pianistas y que Sun Ra en verdad (no hay otra forma de entenderlo) venía de Saturno. Sin embargo, lo más importante cuando uno se sumerge en estas listas top es tener claro que el gusto personal de un crítico no tiene ningún valor.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Querido Robby:


Ahora que vuelves a tocar con Ray Manzarek temas de The Doors bajo el nombre de Riders On The Storm...¿por qué no elegiste el título de aquel grandioso disco psicodélico de Frank Zappa We're Only In It For the Money?

 




foto: en NAMM (2000) con Robby Krieger

Tuesday, February 10, 2009

R.I.P. (a echarles flores)

Orlando Cachaito López
Jorge Reyes

1996

Escarbando cintas VHS en mi armario me encontré con este "ensayo"  de aquella banda que sólo tocó en la recamara de “El Chi Chí” y en el patio de “El Oscarito”. Y más que darme vergüenza (éramos malísimos) me ha dado un gusto enorme. En la voz estaba Carlitos, un gran amigo que una noche, a sus quince años, tomó  las llaves del carro de su padre y salió a dar una vuelta a toda velocidad: el muy cabrón a las cuatro calles lo estrelló y a la mañana siguiente toda la cuadra hablaba de su osadía. En la guitarra estaba Osvaldo, hermano de mi amigo “El Robert”, un descaradísimo fan de The Cure al que siempre le estaré agradecido por haberme enseñado de arriba abajo, con todo y “b-sides”, la discografía de la famosa banda británica. El bajo lo tocaba “El Chi Chí”, el más chico del grupo con unos catorce años (en este “ensayo” seguramente yo tenía dieciocho, igual que Carlitos y Osvaldo)

Ahora que veo este video me queda claro por qué nunca llegamos a ninguna parte: “El Carlitos” cantaba muy mal; Osvaldo estaba muy lejos de sonar a Hendrix; y yo no pintaba para ser el próximo Art Blakey. Eso sí, siempre tocamos canciones originales, nunca un cover. La letra de esta canción era mía; no tengo ni puta  idea qué decía, lo único que recuerdo es que era una mala carta de amor para una buena noviecita que tomaba de la mano en la prepa Lázaro Cárdenas.