Tuesday, February 10, 2009

1996

Escarbando cintas VHS en mi armario me encontré con este "ensayo"  de aquella banda que sólo tocó en la recamara de “El Chi Chí” y en el patio de “El Oscarito”. Y más que darme vergüenza (éramos malísimos) me ha dado un gusto enorme. En la voz estaba Carlitos, un gran amigo que una noche, a sus quince años, tomó  las llaves del carro de su padre y salió a dar una vuelta a toda velocidad: el muy cabrón a las cuatro calles lo estrelló y a la mañana siguiente toda la cuadra hablaba de su osadía. En la guitarra estaba Osvaldo, hermano de mi amigo “El Robert”, un descaradísimo fan de The Cure al que siempre le estaré agradecido por haberme enseñado de arriba abajo, con todo y “b-sides”, la discografía de la famosa banda británica. El bajo lo tocaba “El Chi Chí”, el más chico del grupo con unos catorce años (en este “ensayo” seguramente yo tenía dieciocho, igual que Carlitos y Osvaldo)

Ahora que veo este video me queda claro por qué nunca llegamos a ninguna parte: “El Carlitos” cantaba muy mal; Osvaldo estaba muy lejos de sonar a Hendrix; y yo no pintaba para ser el próximo Art Blakey. Eso sí, siempre tocamos canciones originales, nunca un cover. La letra de esta canción era mía; no tengo ni puta  idea qué decía, lo único que recuerdo es que era una mala carta de amor para una buena noviecita que tomaba de la mano en la prepa Lázaro Cárdenas.