Mientras mis amigos expresan su júbilo e intensísima alegría por la llegada de Obama a la Casa Blanca y pintan al negro presidente como el nuevo Martin Luther King (¡qué ridiculez!) yo me la he pasado peleando con cables, tarjetas de audio (ahora obsoletas) y mixers de 16 canales sin conexión firewire. Por querer grabar mis vinilos a mp3 me he metido en este enredo; y es que por lo visto ahora necesito (con Windows Vista) un hardware que se ajuste a los nuevos tiempos. En fin, terminé comprando una mezcladora Alesis Multimix 8FX USB a buen precio. Supongo la próxima semana estaré dedicado a la placentera tarea de convertir a mp3 esas fabulosas cumbias colombianas prensadas en rarísimos discos de siete pulgadas y así poder tocarlas a todo volumen en el estéreo del auto. Regresando al negro (Sí, yo también hubiese votado por él, pero…) ¿por qué asumen que las relaciones México-Estado Unidos cambiarán? ¿Cerrar el centro de detención de Guantánamo limpiará las formas de impartir justicia? ¿Ya se les olvidó que la Secretaria de Estado (2005-2009) era negra? ¡Está bien! me iré a la cama pensando que mañana el mundo será otro. Y lo mejor: me iré a la cama pensando que mañana yo seré otro, ése otro que siempre quiero ser y que sin este fervor intenso de querer serlo, dejaría de ser yo.