Thursday, January 15, 2009

Escribir bien, para luego escribir mal



Esculcando discos en mi bodeguita  encontré un set de Cri Crí: cuentos de Francisco Gabilondo Soler. No recuerdo haber escuchado todos estos cuentos en mi infancia, sí alguna de las canciones. Seguramente cuando tenga un chamaco le pondré a la tornamesa su dosis diaria de Cri Crí. Ahora que lo escucho (y recuerdo aquellas sonrisas) me parece imperdonable que un niño crezca sin las historias del Grillito Cantor.

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Cri Crí busca empleo

“….Cri-Crí siguió sin empleo, considero hacerse novelista pero era cosa de pasarse largos años aprendiendo a escribir bien, para luego escribir mal, porque las novelas cursis son las que más se venden, de repente Cri-Crí dio con una idea feliz: la música, la música es asunto sencillo, sólo consta de 7 notas, en cuanto a instrumentos el violín se rasca, la flauta se sopla, el acordeón se infla, el tambor no pide ciencia sólo pujanza y manipulencia, tampoco es necesario llegar a la doble virtuosidad de Santa Cecilia, de la noche a la mañana puede uno sentirse compositor e inventar canciones, con la ventaja de que todas las canciones siempre trata de los mismo: el amor imposible