
Esculcando discos en mi bodeguita encontré un set de Cri Crí: cuentos de Francisco Gabilondo Soler. No recuerdo haber escuchado todos estos cuentos en mi infancia, sí alguna de las canciones. Seguramente cuando tenga un chamaco le pondré a la tornamesa su dosis diaria de Cri Crí. Ahora que lo escucho (y recuerdo aquellas sonrisas) me parece imperdonable que un niño crezca sin las historias del Grillito Cantor.
Cri Crí busca empleo
“….Cri-Crí siguió sin empleo, considero hacerse novelista pero era cosa de pasarse largos años aprendiendo a escribir bien, para luego escribir mal, porque las novelas cursis son las que más se venden, de repente Cri-Crí dio con una idea feliz: la música, la música es asunto sencillo, sólo consta de 7 notas, en cuanto a instrumentos el violín se rasca, la flauta se sopla, el acordeón se infla, el tambor no pide ciencia sólo pujanza y manipulencia, tampoco es necesario llegar a la doble virtuosidad de Santa Cecilia, de la noche a la mañana puede uno sentirse compositor e inventar canciones, con la ventaja de que todas las canciones siempre trata de los mismo: el amor imposible”